¿Te imaginas que una mañana te enteras de que tienes 150 hermanos? ¿O que tu hijo te denuncia por haberlo tenido? ¿Te imaginas un mundo en el que te discriminen porque tus genes “no molan”? ¿Y que no te den un seguro o una hipoteca porque tu carga genética no es la adecuada? ¿O quizá un mundo en el que todos sean rubios y de ojos azules?...

Estas y otras cuestiones no están tan alejadas de la realidad como en un principio podríamos pensar, pues basta mirar un poco alrededor para ver que nuestra sociedad, con su tecnología, está yendo más allá de lo que unos años atrás podríamos habernos planteado.